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sábado, 26 de mayo de 2012

Microrrelatos VIII



Publico otra entrega de los microrrelatos que cada vez me salen menos micro.

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Su cuerpo yacía estirado sobre el asfalto. La cabeza en un postura grotesca, sin duda, por tener el cuello rebanado, la causa de la muerte. Miraba al cielo con los ojos muy abiertos. Unos preciosos ojos azules aun luminosos pero carentes de vida. A su lado, en el suelo, unas enormes gafas de sol que siempre usaba. Su asesino, su vecino, declaró ante la policía "No puede evitarlo, no podía soportar lo que hacía. Ocultar esos ojos era esconder la más preciosa obra de arte, era un crimen que... debía ser castigado".

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Se mantenían la mirada desafiándose. A medida que pasaba el tiempo la tensión era mayor. Un duelo, el arma elegida: los ojos. Pupila contra pupila.
Primero ves toda la cara, luego te centras en las cejas y ojos. Observas los detalles, la curva de los parpados, las pestañas, las coloraciones del iris, ... los reflejos que devuelven. Te ves en ellos, tus propios ojos en los suyos. Y te parece familiar, incluso comienzas a sentir cariño por ellos. De pronto, ganas, la otra mirada se retira, y en cuanto se aparta de ti lo lamentas y comienzas a añorarla.

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Llevaba años haciendo juegos de palabras. Las partía, las fusionaba, les retorcía el sentido, entremezclaba las de distintos idiomas, les deformaba su pronunciación, ... les aplicaba todo tipo de mutaciones y distorsiones para obtener la sonrisa ajena.
Un día las palabras se revelaron y decidieron jugar con él. Al hablar no salían, o salían otras que no tocaba, a veces salían del revés o en tono cambiado, o muy alto o terriblemente grave. Fueron más allá, sus pedos eran hitakus, sus bostezos eslóganes publicitarios, sus suspiros maldiciones. Cansado de esto y los efectos que producía decidió cambiar su oficio por otro donde sus nuevas formas de expresión quedasen disimuladas: se hizo político.

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Cuando hizo su curriculum profesional estaba algo turbado, en lugar de empresas y trabajos realizados escribió la lista de sus ex-parejas y el motivo por el cual la relación había cesado.
La jefa de personal al ver el documento supo inmediatamente que ocupación sería la ideal para su perfil: le propuso ser su marido.


5 comentarios:

Daniela Haydée dijo...

Microrrelato primero: Espantoso en todos los sentidos y aspectos; lo mires por donde los mires; lo cojas por donde lo cojas, realmente horripilante.
Si las obras de arte no se deben ocultar, tampoco ¡se deberían de aniquilar! ¡Pardiez que sujeto más intolerante! ¡Me ha puesto de mal humor el especimen este de las mismísimas naric...! ¡Chalado!

Microrrelato segundo: Lo de estar pupila contra pupila es haberse aproximado demasiado y en esa acercania se deja de ver el conjunto y entras en un tunel tan negro como el carbon de las minas.
Conservaran en su retina la mirada del otro. ¡Que bonito!

Sigo con los comentarios en otro momento, que estoy cansada.

Saludos desde tu pueblo en primavera.

Judith dijo...

¡Sublime! Me ha gustado el microrrelato 4; me ha hecho gracia el microrrelato 3; y me han encantado los microrrelatos 1 y 2. El segundo es de una belleza increíble.

Uno dijo...

Daniela Haydée
Lamento que no hayan sido tu entero agrado estos pequeños fragmentos de ficción

Saludos desde tu tierra

Judith
Me alegra que sean de tua agrado estos pequeños fragmetos de ficción.
Hoy me siento especialmente original recomentado :-)

El segundo es quizás el más poético por lo poco que pasa y lo mucho que intenta explicar.

Besotes

Daniela Haydée dijo...

Los microrrelatos me están encantando y ahora que estoy menos cansando continuo:

Microrrelato 3: También podría haber elegido hacerse cura, que además de dar sermones limpian las calles con las sotanas :P Vamos mejorando.

Microrrelato 4: ¡Muy bueno! Sí, señor, no es que los otros microrrelatos no lo fueran, nada más lejos de mi entendimiento, no, pero este es SENSACIONAL a todas luces. Me quedo en ascuas desconociendo si al final el muchacho acepta el trabajo o lo intenta en otra empresa.

¡Tres hurras por los microrrelatos!
¡Hurra, hurra, hurra!

Saludos desde tu pueblo.

Uno dijo...

Daniela Haydée
Gracias, me alegro que al menos los últimos te hayan gustado.

El muchacho acepta y no acepta el trabajo, cualquier posibilidad es buena y cada una de ella abre un nuevo universo paralelo.

Saludos desde tu tiera.