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domingo, 18 de octubre de 2009

Ahogado


Tras varias “microrrelatos sessions” vuelvo a los experimentos literarios.



Ahogado


Te sientes abatido, derrumbado, desolado.

Te ves minúsculo y aun así te contraes más contra ti mismo intentado empequeñecer más todavía, queriendo no existir.

Sobras al mundo y no deseas que este te advierta.

No te mueves, no hablas, no reaccionas.

Te quedas anquilosado por tus miedos, encarcelado por tus temores.

Contrariamente, el interior de tu cabeza no cesa de dar vueltas

Buscas porqués, exploras minuciosamente que ocurrió.

Intentas encontrar una solución, construir una salida y no es fácil, no lo es sin riegos.

A pesar de mucho pensar, intentar discernir algo de luz o encontrar un camino,… es imposible.

Todo es borroso y no te das cuenta que desde tú punto de vista sólo hay tinieblas. No ves más allá de tu propio dolor.

Estás ciego y no lo sabes. No te das cuenta.

Temes derruir los restos de algo que no se mantiene en pie, sientes terror a hacer algo que implique un cambio. Y no lo haces.

Sin embargo, la situación te asfixia, buscas aire donde no lo hay. Paradójicamente, estando así, sientes la seguridad de la quietud, del tiempo congelado.

Si continuas aguantado, nada irá a peor, nada cambiará, a pesar de que es lo que más deseas.

Esperas vanamente que algo suceda. Aguardas una nueva situación que no llega. Corre el tiempo y nada cambia, nada pasa.

Finalmente, no puedes más, has quebrado el límite.

Levantas la cabeza y rompes todas las costras que te aprisionan.

Te pones de pie dispuesto a hacer cualquier cosa. De nada sirve todo lo cavilado, los infinitos estériles pensamientos ni el tiempo sufrido.

Reaccionas por instinto, sin plan alguno ni sentido.

Sale bien. O sale mal. En todo caso, poco importa.

Eres LIBRE. Vuelves a ver.

Has ganado o ya no tienes nada perder.

Con la felicidad de que afortunadamente todo se haya solventado o la tristeza de haber perdido inapelablemente, sientes serenidad.

El miedo se ha ido.

El mundo continúa girando.

12 comentarios:

Merce dijo...

Siempre hay que seguir... y plantarle cara al mmiedo.

Judith dijo...

Sólo cuando dejes de temer la muerte, la victoria contigo mismo será posible.

Uno dijo...

Merce
Siempre adelante...

Judith
Personamente me asusta más la vida que la muerte :-)

Daniela Haydée dijo...

Que angustia he pasado, y cada vez más grande, hasta que me he encarado a tu post y le he puesto firme: "O acabas o te acabo"

He experimentado la libertad. He actuado y el post se ha liberado de mi por temor a que tomara represalias en su contra :P

Pd: más fuerte que las circunstancias, nosotros.

Uno dijo...

Bueno, la idea era esa, que fuese un texto envolvente.

Pero estoy seguro que tú has acojanod más al texto que él a ti :-)

Al golpito dijo...

El mundo continua girando ...
Sencillamente genial.

Uno dijo...

Al golpito
Que generosa eres :-)
Gracias.

Food and Drugs dijo...

Qué bueno.
Poético y contundente. Seco, frío, y al instante siguiente hirviendo el drama, como el tajo de una cuchilla.
:-)

Larisa dijo...

Jaté, otoño de 2009. Entonces yo era feliz y todo.

Es una miedda saber qué se siente. Tagore lo diría de una manera más cursi. Claro, claro.

Besos con 'Mentes criminales'. Es otra opción.

Uno dijo...

Food and Drug
Ups,... no he visto hasta hoy tu comentario. Gracias, con mucha demora por tu comentario, me
agrandas el ego :-)

Saludos

Larisa
El texto, bueno las sensaciones que lo inspiraron son más vieja que su fecha de publicación. Yo con eso de la felicidad nunca me he llevado muy bien, quizás más adelante, no sé...

Tendré que ver "Mente Criminales" me pillas virgen al respecto.

Besos, en todo caso

Larisa dijo...

'Mentes criminales' mola. Da buenas ideas sobre cómo cometer un asesinato. Que no es que yo cometa asesinatos, no, nadie ha dicho nada de que tenga los cuerpos de esas prostitutas en el... Nadie ha dicho nada, vale. Besos, besos.

Uno dijo...

Larisa
Veo que es de eso programas utiles e instructivo, un eye le echare. Aunque a mí tanto para el amor como para la guerra me gusta improvisar :-)

Creo que te hubiese gustado conocer a un compañero de trabajo que tuve que le gustaba explicarnos durante las comidas cual era la mejor forma de desmembrar a un rival con una espada samurai.

Sobre eso que comentas y no dices nada, nada, bueno, todo el mundo tiene derecho a tener sus secretillos. Hacen la vida más emocionante y nos dan un punto más de interés.

Besos, besos, pues.